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Sagada

Cultura, aventura y naturaleza

Sagada es un pequeño pueblo situado en medio de la Cordillera filipina , a unas dos horas al norte de Banaue. Para quienes deciden viajar a Filipinas y descubrir destinos auténticos, Sagada es uno de los lugares más interesantes del norte de Luzón.
En nuestra guía de Sagada podrás conocer sus famosos ataúdes colgantes, explorar cuevas, descubrir cascadas y caminar entre montañas de roca caliza en un entorno tranquilo y lleno de cultura indígena.
Debido a su ubicación remota, Sagada no sufrió una colonización tan intensa durante la época española en Filipinas, lo que ha permitido conservar muchas tradiciones de la cultura local que todavía se mantienen hoy.

Datos prácticos

Duración
2 días
Cómo llegar
Por carretera desde Manila en un trayecto de 11 horas aunque la mayoría de viajeros combinan Sagada en su viaje a Banaue (2 horas)
Actividades
Aventura y cultura
Imprescindibles
Visitar los ataúdes colgantes para conocer las tradiciones mortuorias y explorar sus cuevas.
Curiosidades
Sagada es un destino foodie, pese a se una pequeña aldea, la multitud de restaurantes, bares y productos locales es espectacular. No te olvides de probar el pastel de limón, el yogurt y su cafe.

¿Que hacer en Sagada?

Cueva de Sagada - Sumaguing y Lumiang Cave

Gracias a su paisaje de piedra caliza, Sagada posee uno de los sistemas de cuevas más impresionantes del norte de Filipinas, convirtiéndose en una de las principales atracciones para quienes visitan la zona.
La visita a las cuevas de Sumaguing y Lumiang, conocida como Sagada Cave Connection, es una experiencia de aventura que no requiere ser espeleólogo profesional, aunque sí tener espíritu aventurero.
La cueva de Sumaguing tiene una entrada amplia desde la que comienza el descenso hacia su interior, donde se pueden observar espectaculares formaciones rocosas y pequeñas piscinas naturales. La exploración suele durar unas dos horas.
Para los viajeros más aventureros existe la ruta que conecta Lumiang con Sumaguing, una travesía más exigente que puede durar unas tres horas y requiere algo más de resistencia y flexibilidad.

Cascadas de Bumayyeng, Bomod-ok, Bokong, Pongas

En los alrededores del pueblo se encuentran varias cascadas de agua cristalina como Bomod-ok, Bokong, Bumayyeng o Pongas. Todas están rodeadas de paisajes de montaña y formaciones rocosas que crean piscinas naturales ideales para refrescarse.
Es recomendable realizar la visita con un guía local de Sagada, ya que muchos senderos no están bien señalizados.

Amanecer en el Mt. Kiltepan

Ver el amanecer desde el Monte Kiltepan es una de las experiencias más bonitas que se pueden vivir en Sagada. Este mirador ofrece unas vistas espectaculares del sol elevándose sobre las nubes y las montañas de la Cordillera central de Filipinas.

Ataúdes colgantes del valle del Echo

El valle del Echo, situado detrás del cementerio de Sagada tiene unos paisajes verdes con arrozales y es el hogar de etnia Igorot, quienes aún habitan en Sagada y hacen de guía del municipio. 

Esta minoría étnica, conocida como ¨gente de las montañas¨ conserva el peculiar costumbre de colgar los ataúdes en los acantilados o en cuevas. Esta práctica funeraria que aún realizan los más ancianos se puede ver en Echo Valley.

La tradición dice que cuanto más arriba estén los difuntos más fácil será llegar al cielo y más cercanos estarán los familiares, pero también podría tener una explicación más práctica. Se dice que el hecho de no hacer inhumaciones y colgar las cajas podía ser una forma de no ocupar las tierras, reservándose exclusivamente al cultivo y de alejar los cuerpos de los animales salvajes.

Los ataúdes son fabricados artesanalmente con madera, y se sigue una tradición funeraria. Cuando hay un fallecido de la étnia Igorot que muere de forma natural, se le viste con indumentaria de colores e insignias para facilitar el reconocimiento de los familiares cuando llegue al cielo. Se pone dentro del ataúd en posición fetal, con el objetivo de completar el ciclo vida-muerte, el retorno donde todo comienza. Unos días después del fallecimiento se traslada el muerto y el cofre al valle del Echo para ser colgado en sus paredes. La etnia Igorot cree que los fluidos corporales contienen el talento y la suerte.

El ataúd es colocado en el acantilado de una montaña o en ocasiones en cuevas, pero siempre en lugares donde llegue la luz del sol para dar «vida» al alma del muerto pero protegidos de las lluvias. Las zonas mortuorias son zonas silenciosas dónde los difuntos pueden disfrutar de los bosques, el paisaje y entrar en contacto con los demás espíritus.